Dejas de adivinar la próxima oferta para cada cliente
Antes, ofrecías lo que "se vendía bien" en el mes, sin relación con lo que ese cliente en particular acababa de comprar. Con el siguiente paso definido y ligado a la compra original, cada producto principal pasa a generar una oferta que tiene sentido para quien compró. Eso aumenta la posibilidad de que la oferta se acepte, porque responde a una necesidad que ya existe.
Defines una sola oferta para que todo tu equipo repita
Antes, tu equipo ofrecía lo que le parecía mejor en el momento, sin un patrón común entre las atenciones de la tienda. Con un único siguiente paso definido por producto, todos en la tienda saben qué ofrecer después de cada venta, sin depender de la memoria o del criterio personal de quien atiende. Eso hace que la tienda sea más consistente, incluso en días de más movimiento.
Ves en qué productos todavía falta una oferta de seguimiento
Antes, notabas, solo después de meses, que un producto principal nunca tuvo un siguiente paso definido, y dejabas que el contacto con quien compró se detuviera ahí. Al recorrer los productos principales uno por uno, queda claro cuáles ya tienen un patrón y cuáles todavía dependen de una oferta cualquiera. Eso evita que productos con potencial de recompra se queden sin ningún contacto de vuelta.
Dejas de decidir la oferta desde cero cada vez
Antes, incluso con una idea de próxima oferta, cada retomada de contacto empezaba de cero: qué producto, qué oferta y por qué. Con el siguiente paso ya definido y explicado por producto, la oferta está decidida antes de que al cliente le toque volver, y la herramienta o el cuaderno que uses para agendar el contacto solo tiene que cargar la fecha. Eso evita decidir la oferta de nuevo cada vez que la tienda decide reactivar a un cliente.